25 abril, 2021 admin

«La jaula de oro» | Silvia Márquez y la OSRM, por Carlos Escobar

Entrevista a Silvia Márquez en el Blog de la Verdad «Música inesperada», por Carlos Escobar, con ocasión de los conciertos de la clavecinista con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

Los años veinte marcaron el pulso artístico de la ciudad de la luz. Tras la Primera Guerra Mundial, en París se congregaron pintores, músicos, escritores, artistas e intelectuales que, liberados de ataduras morales, dieron rienda suelta a la creatividad. Uno de ellos fue el compositor Francis Poulenc (1899-1963), que a los veintiocho años conoció a la clavecinista Wanda Landowska, la que le abrió la mente hacia las posibilidades tímbricas, expresivas y de contrastes del clave.

Foto: © Joaquín Clares

ENTREVISTA

LA VERDAD | BLOG «MÚSICA INESPERADA» | 25/04/2021 | Carlos Escobar

Los años veinte marcaron el pulso artístico de la ciudad de la luz. Tras la Primera Guerra Mundial, en París se congregaron pintores, músicos, escritores, artistas e intelectuales que, liberados de ataduras morales, dieron rienda suelta a la creatividad. Uno de ellos fue el compositor Francis Poulenc (1899-1963), que a los veintiocho años conoció a la clavecinista Wanda Landowska, la que le abrió la mente hacia las posibilidades tímbricas, expresivas y de contrastes del clave.

El interés que despertó en Poulenc las obras para clave escritas durante los siglos XVII y XVIII quedó consolidado en los pentagramas de su Concierto campestre para clave y orquesta, una interesante composición neoclásica en la que hay continuos y repentinos cambios atmosféricos, como ocurre habitualmente en el cielo de la capital de Francia. 

Una de las personas que mejor conoce este Concierto campestre y los secretos del clave es Silvia Márquez Chulilla, catedrática de dicho instrumento en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y músico muy vinculada artísticamente a nuestra región, lo que compatibiliza con absoluta naturalidad con su intensa agenda internacional como docente, solista y directora de música antigua y contemporánea.

Precisamente, aprovecho las múltiples facetas artísticas de Silvia para plantearle una triple pregunta y saber cómo vendería el Concierto campestre para clave y orquesta de Poulenc a un programador de auditorio, a un estudiante avanzado y a un murciano que ha comprado una entrada para el programa del próximo miércoles 28 de abril.

Al responsable de la programación de conciertos de un auditorio, Silvia le destacaría dos aspectos: “Por un lado, su peculiaridad. Este concierto es de los escasos casos en el que el clave juega literalmente con una orquesta sinfónica de amplias dimensiones en un constante diálogo y baile entre ambos: canta uno y responde la otra, baila una y se suma el otro, de forma que se buscan, se persiguen y se sorprenden sin cesar. Por otro lado, insistiría en que es una obra única en el repertorio clavecinístico a lo largo de la historia de la música que, partiendo del Barroco nos lleva a un mundo sonoro vanguardista y deslumbrante. Este concierto apenas se programa y su brillantez y colorido inusitados, nos transportan a la riquísima vida sociocultural del París de los años 20”.

Al alumno que va a interpretarlo como obra de fin de carrera, nuestra invitada de hoy, le aconsejaría tanto en el aspecto técnico como en el musical: “Técnicamente, es un concierto que le va a exigir posiciones y extensiones de las manos que en otros repertorios no se trabajan, además de un control absoluto del ritmo (son constantes y rápidos los cambios de compás) y de la articulación tan exquisitamente marcada por Poulenc.” En el plano musical, Silvia Márquez considera que nunca en otro concierto disfrutará tanto de la interacción que existe entre el clave y la orquesta, especialmente “si consigue reconocer los pequeños guiños de cada instrumento orquestal que imitan o continúan los motivos del clave y viceversa. El cantabile, la fuerza rítmica de los momentos más primitivos y la variedad de esta música, le va a exigir tener claridad de ideas en cuanto a los tempi y poder construir un todo a partir de tantos pequeños fragmentos”.

Y en cuanto a los abonados: “¡Que no pierdan la entrada!”

Silvia considera que el Concierto campestre para clave y orquesta de Poulenc, escrito en 1928, es la la banda sonora del París de la creatividad y la tolerancia: “Les hará sentir a lo largo de veinticinco minutos tal cúmulo de estados de ánimo y emociones que no lo creerán. Difícilmente van a volver a escuchar este tipo de música para clave delante de una orquesta, así que, los que no conozcan el concierto, que se dejen sorprender y no esperen oír la música que habitualmente se asocia a este instrumento.”

Esta experta del clave, siempre compara esta obra con la música de la película Fantasía de Walt Disney: “En ella, ratones, elefantes, dinosaurios, hadas y flores danzan al compás de las músicas de Stravinsky, Beethoven, Dukas, Tchaikovsky o Bach, influencias que podemos encontrar en Poulenc. De hecho, Walt Disney y Francis Poulenc se llevaban sólo dos años y estoy segura de que si el Concierto campestre hubiera llegado a manos de Walt Disney lo hubiera incluido en la banda sonora de una de sus películas”.

En estos tiempos de pandemia, estoy seguro de que sienten curiosidad por cómo es un día en Madrid para una catedrática de conservatorio. Sonriente, Silvia equipara la institución académica a una jaula de oro: “En el aula estoy de forma individual con el alumno y al terminar las clases me recojo rápidamente. No están los tiempos para hacer mucho más, como es el organizar encuentros orquestales y otras actividades presenciales, lo cual es una pena. Pero para mí es una jaula de oro porque esta pandemia no ha podido con el talento y el interés de los jóvenes estudiantes de clave que dedican tanto tiempo y esfuerzo a los estudios superiores de música. Todos trabajan tan intensamente que sigo aprendiendo, planteándome continuamente cuestiones en las clases y sorprendiéndome de que no hay dos personas, dos alumnos o dos músicos iguales. ¡Hay personalidades tan diferentes! Supongo que es lo mejor que le puede pasar a la música o a cualquier disciplina artística”.

Silvia Marquez opina que la Sinfonía nº 1 de Stravinski que completa el programa del próximo miércoles en el Auditorio Víctor Villegas es la media naranja del Concierto campestre de Poulenc. Lo que sí les garantizo es que esta fantástica clavecinista y Virginia Martínez, directora artística de la OSRM, aúnan talento, dedicación y complicidad suficientes para que todos bailemos felices como un día visualizó el compositor parisino sentado en su mesa de trabajo.

ENLACES

Blog de Carlos Escobar, «Música inesperada», en La Verdad: https://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2021/04/25/la-jaula-de-oro/

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